Discurso para el 8 de marzo de 2026
Como empleada de Casa de mujeres autónoma de Lübeck Trato a diario con personas que han sido afectadas por la violencia patriarcal.
Pero la gran minoría de quienes se ven afectados por la violencia doméstica o de pareja interponen una denuncia. La tasa de denuncia en Alemania, según el nuevo estudio de la oscuridad LeSuBiA, es inferior al 5%. Y si lo hacen, esta denuncia rara vez termina con la condena del autor. ¿Por qué?
- Porque la violencia ocurre a puerta cerrada y en espacios privados, donde hay pocos testigos o pruebas concretas.
- Porque no hay capacitación obligatoria sobre violencia doméstica en el poder judicial y la policía
La política ha reconocido finalmente la urgencia de proteger a las víctimas de violencia doméstica o de pareja:
El año pasado en Alemania el nuevo Ley de asistencia de fuerza verabschiedet. Damit gibt es ab 2032 erstmals bundesweit einen Rechtsanspruch auf Hilfe, Schutz und Beratung für Frauen, die Opfer von Gewalt geworden sind, und ihre Kinder. Bis dahin müssen bundesweit noch 12.000 Plätze in Frauenhäusern geschaffen werden, wofür der Bund 2,6 Millionen Euro zur Verfügung stellen wird.
¿Qué novedades concretas aporta esta Ley de Ayuda contra la Violencia para las mujeres afectadas por la violencia?
- Un derecho legal individual a protección y asesoramiento a partir de 2032
- La garantía a nivel nacional de un acceso de baja barrera a los servicios de ayuda
- La posibilidad para todas las personas afectadas por la violencia con un registro de género femenino de buscar centros de ayuda en todo el país, independientemente de su lugar de residencia
- Servicios gratuitos independientemente de ingresos, origen o estatus de residencia
- Estándares mínimos vinculantes para centros de ayuda
Todo suena muy bien, ¿verdad? ¿Suena como una mejora para las víctimas de violencia y sus hijos?
Claro, la ampliación de las plazas en las casas de acogida para mujeres es deseable para nosotros. Día tras día tenemos que rechazar a mujeres y sus hijos que buscan protección porque ya no tenemos plazas. En 2025, en nuestra casa de acogida únicamente, se rechazó a 331 mujeres con 383 niños, ¡eso son 60 personas al mes!
Lo que todavía nos preguntamos es: ¿Por qué siempre tiene que marcharse la víctima? ¿Por qué las mujeres y los niños que se ven afectados por la violencia sin culpa tienen que abandonar su hogar, su vida cotidiana y sus estructuras conocidas? ¿Y qué pasa con los agresores?
Mudarse a un refugio para mujeres es un gran paso para las víctimas de violencia. A menudo, las mujeres y los niños deben abandonar su hogar, trabajo, guardería/escuela, clubes deportivos, círculo de amigos y estructuras familiares para protegerse de una mayor violencia por parte del agresor. Algunas tienen que cambiar de ciudad o incluso de estado para ponerse a salvo. El agresor permanece cómodamente e impune en su hogar, conserva su trabajo y no se ve afectado en absoluto por la violencia que emana de él.
¿Es esta una protección realmente adecuada? Nosotras, las Casas de Mujeres Autónomas, decimos: ¡No!
En nuestra sociedad se está normalizando que las víctimas de violencia SICH deben protegerse. Se normaliza que las víctimas tengan que huir y esconderse, mientras que los perpetradores pueden seguir con sus vidas sin consecuencias. Esta circunstancia no cambia en absoluto con la nueva Ley de Asistencia a Víctimas de Violencia.
La violencia no debe ocurrir en absoluto. Para ello, se necesita un cambio social fundamental, que solo puede lograrse mediante la prevención temprana en escuelas y guarderías, el trabajo con los perpetradores de violencia y la formación obligatoria para el poder judicial y la policía.
Las mujeres, sus hijos y las personas TIN* necesitan un sistema que las proteja de la violencia patriarcal. Sin embargo, el personal de las casas de acogida observa un sistema de desplazamiento de la responsabilidad, desconfianza hacia las víctimas, negligencia y falta de experiencia profesional en procedimientos de derechos de cuidado y custodia, o: un sistema que permite la violencia patriarcal y los feminicidios.
Exigimos un cambio social en el que las víctimas de la violencia patriarcal no tengan que huir una y otra vez para estar seguras. Exigimos una estrategia integral, que esté arraigada y sea implementada en las leyes, en las autoridades ejecutoras, en la justicia y en la sociedad civil. ¡La prevención es la base para una sociedad libre de violencia!


